jueves, mayo 21

Estar y perderse

Que jodidas ganas tengo de destrozarte con letras, de verdad quisiera que todas calleran en tu espalda como alfileres que dejan marca. Que ganas de verdad de hacerte daño, así como me lo hiciste.

Si no fuera un hombre cobarde, cosa que me congratulo de ser, porque no todos los hombres lo aceptan, porque no a todos les gusta aceptarlo. Yo si. Soy un cobarde y lo admito con la cabeza agachada.

Tuve una mujer que desperdicié en el limbo.
Tuve a otra que me desperdició en lágrimas.

A ninguna de las dos tengo ya, a las dos las amé como un incrédulo loco que sostenía que el amor existe. Y ahora estoy cierto de que no, que no es verdad.

Soy un perdedor cobarde por haberlas perdido a las dos. Y haber escrito esa línea realmente me tiene al borde de la locura, deseo explotar y sé que lo haré tarde o temprano. Por hoy, que tengo tanto trabajo (siempre me lo busco, aunque no lo tenga) sólo alcanzo a pensar en una cosa: Tengo que aceptar. Escribirlo. Dejarlo pasar.

"De haber estado, quizá me hubiera perdido"
Así me dijiste, después nunca te volví a ver.

Que pena que no naciste española, de hacerlo, hubieras sido Niña Pastori...
Que pena...

viernes, mayo 8

Como sabrán ya...

Un contador no tiene nada que contar, que no sean números, claro.
Soy un verdadero pata de perro. Odio pisar el mismo suelo dos veces, por lo que siempre cambio de dirección para andar de regreso a mis aposentos. Extraño muchísimo Canadá, pero me imagino que es por las hojas de maple de los árboles y ese paisaje tan de Otoño. Extraño también el df y sus ajetreos, pero creo que Puebla de los Ángeles ya se comienza a parecer mucho a la gran urbe. He comido mole hasta el hartasgo y no me canso, es delicioso, ese picorete de dulce con picoso me mata. Odio que me descriminen en el trabajo por ser chilango pero soy demasiado buena persona para ponerme a discutir con los ñoñazos que tengo por compañeros.
Algún día me atreveré a hablarle a la secretaria de mi jefe fuera de un "Buenos días Nuria ¿Cómo le va?" La verdad es que me gusta mucho, está bien mona, pero me intriga, es algo misteriosa, por eso me gusta. Adoro a las mujeres que tienen historias que contar, que son complicadas, esas te mantienen atento a todo lo que dicen. Me imagino con ella en un café italiano, rosándonos las piernas. Pero todo con calma. Calculador no sólo es mi herramienta de trabajo.
Sigo siendo malo para contar cuentos, pero creo que es cuestión de soltarse un poco.